Nachocid
-Tu portfolio está enfocado sobretodo a mostrar tus trabajos comerciales, ¿de cuál te sientes más orgulloso?Me costaría mucho poder elegir un solo trabajo. Cuando realizas un trabajo comercial influyen muchos factores, entre ellos los intereses y el gusto del propio cliente. A veces el margen de libertad es amplio y te sientes orgulloso de haber podido plasmar en el trabajo aquello que tú quieres y sientes, resultando un trabajo más personal y honesto; otras veces, sin embargo, te sientes orgulloso de haber podido reflejar en tu creación aquello que el cliente sólo intuía como ideas.
-Trabajarás con muchos clientes, cómo suelen ser las relaciones con ellos ¿te dan cancha o son muy exigentes y rígidos con sus peticiones?Puff... hay de todo, la verdad. Cuando comienzas a trabajar en esto suelen ser los clientes los que ponen todas las condiciones porque aún no conocen tu estilo ni tu forma de trabajar. Poco a poco, sin embargo, ves que cada vez son más los clientes que acuden a ti porque han visto cosas tuyas anteriores y te dicen “quiero algo parecido a lo que hiciste...” o bien te dejan libertad total para que crees su imagen corporativa o la de sus productos. De todas formas, es cierto que en cualquier trabajo de este tipo nunca sale una idea a la primera y que normalmente es necesario revisar con cuidado las propuestas hasta que sale la definitiva.
-Vemos que coexisten los logotipos con la cartelería ¿hay algún formato sobre el que te guste trabajar más, alguno que sea más agradecido con tus diseños?Me siento especialmente cómodo en la cartelería porque es un formato de mucha exigencia y que requiere grandes dosis de creatividad. En un cartel tienes que ser capaz, en primer lugar, de llamar la atención de alguien que, en principio, no va buscando nada: alguien que coge un libro tiene la intención de mirar sus páginas, alguien que va a una pinacoteca tiene la intención de mirar un cuadro, pero alguien que va paseando por la calle sólo se detiene ante un cartel –que normalmente está rodeado de otros carteles- cuando éste le llama poderosamente la atención. En segundo lugar, es necesario transmitir un mensaje claro, una sensación, con una sola imagen; no hay lugar a grandes explicaciones, por eso debes encontrar la idea adecuada y plasmarla en un único momento. El cartel, además, te deja toda la libertad creativa, porque puedes utilizar ilustración, fotografía, tipografía, etc. sin apenas restricciones técnicas. Por supuesto, también es muy seductora la idea de sacar a la calle una obra y que cualquiera, sin tener que gastarse un euro, pueda contemplar algo tuyo y que, además, con suerte, le guste.
-A parte del diseño vemos que también tienes un apartado de fotografía ¿es una afición propia o crees que todo diseñador tiene alma de fotógrafo?En mi caso, la fotografía es una pasión incluso anterior a la del diseño e indiscutiblemente se ha convertido en una herramienta importante en mi trabajo. Además, cuando voy por la calle no puedo evitar ir fijándome en todo (las formas, los colores...) y a veces se me ocurren cosas para un diseño, otras simplemente desearía fotografiarlas. Al fin y al cabo ambas cosas implican aislar el momento, a veces con mayor realismo, a veces sólo empleando la imaginación. No obstante, respecto a tu pregunta, no creo que todo diseñador tenga que tener alma de fotógrafo ni mucho menos. Creo que la fotografía es una disciplina con una entidad propia, muy seria. Por otra parte, es cierto que el campo del diseño gráfico es muy reciente y a veces concurren en él diferentes profesionales: fotógrafos, pintores, ilustradores, informáticos, etc. y que, de hecho, las empresas, cada vez más, buscan personas versátiles que sean capaces de hacer de todo: ilustrar un libro, diseñar un logotipo, hacer una foto o programar una página web. Está bien saber utilizar todas estas herramientas y técnicas porque facilitan la tarea, pero para hacer un buen trabajo muchas veces es imprescindible contar con la colaboración de otros profesionales con mayor especialización. En mi caso, colaboro estrechamente con el fotógrafo gaditano Gonzalo Höhr, que es un artista impresionante.
-En cuanto a tu currículo has trabajado para diversas empresas de comunicación ¿sigues haciéndolo o ya te has planteado dar el salto y convertirte en freelance?Afortunadamente siempre he podido compaginar mi trabajo en empresas con mi labor de freelance. Del trabajo en agencias me interesa la colaboración con un equipo de gente involucrada en un proyecto común, con quien compartir el trabajo y las ideas. También me permite trabajar cómodamente en formatos (diseño de stands, interiores, etc.) sobre los que sería más complicado involucrarme en solitario. No obstante, la idea de trabajar exclusivamente de freelance la tengo siempre en la mente como un proyecto a no muy largo plazo.
-Según tu ficha eres de Sevilla trabajas allí también ¿cómo ves el panorama profesional en las ciudades que no son Madrid o Barcelona en torno al diseño y sus posibilidades? ¿Será más duro hacer clientes por la menor demanda?Bueno, en realidad soy de Cádiz, aunque llevo viviendo en Sevilla cuatro años. Precisamente abandoné mi ciudad porque pensaba que me resultaría imposible trabajar en lo que me gustaba desde un sitio tan pequeño. Seguramente sí hubiera sido complicado empezar como diseñador allí, al menos hace unos años. Hoy, sin embargo, opino que el trabajo de diseñador permite estar en cualquier parte. No es necesaria una gran infraestructura y las nuevas tecnologías permiten estar en contacto con el cliente independientemente del espacio físico. Tu carta de presentación es tu trabajo, por lo que tampoco es preciso una oficina bonita o un comercial con traje de chaqueta que pueda vender tu producto. Gracias a internet es fácil saber qué se mueve en otros sitios, visitar exposiciones virtuales, conocer el trabajo de otra gente e incluso intercambiar ideas (ahí están los blogs, los foros, los portales...) sin tener que moverte de tu silla. Creo que Madrid o Barcelona son grandes referentes como pueden serlo también Nueva York o Berlín... básicamente, porque sale “mucho” de estos lugares, pero no es necesario estar en ellos. De ellos salen “tendencias” que pueden incluso desvirtuar la frescura de nuevos diseños que no se alineen con la moda. Lo importante es estar cómodo, encontrar un sitio en el que te sientas bien y te inspire. En mi caso ese sitio es Cádiz, donde espero volver en no mucho tiempo.
-También realizas web, a parte de diseñar ¿también programas?Mi relación con el entorno multimedia procede precisamente de las exigencias que, como te comentaban antes, ponen muchas empresas a la hora de valorar el trabajo de un diseñador. Buscan diseñadores “todoterreno”. Personalmente no es un formato que me atraiga especialmente, sobre todo porque tiene muchas limitaciones en su desarrollo. Por eso cuando voy a realizar un proyecto de este tipo suelo rodearme de otros profesionales que complementen mi trabajo, como el programador Rafa Chacón, y procuro dedicarme más al aspecto del diseño. Mis conocimientos de lenguajes como html o css son muy limitados y sólo en el entorno Flash me muevo cómodo, porque he descubierto que me ofrece la posibilidad de crear espacios dinámicos de los que carecen otros formatos. Últimamente también me estoy interesando, junto con la también diseñadora gráfica Inma Miralles, por la videocreación como una nueva herramienta de expresión interactiva en las que nos gustaría trabajar conjuntamente.
-Vemos que el portfolio es 06 ¿para cuándo el 07? ¿qué tipo de proyectos interesantes tienes a incluir?Precisamente en la actualidad me encuentro trabajando en la nueva versión de mi portfolio. Esta vez quiero hacer un proyecto mucho más personal, donde la web no sólo sea un marco para presentar mis trabajos sino que cobre mayor protagonismo como creación propia. Volveré a trabajar con Flash y sólo puedo adelantar que será mucho más dinámica y que requerirá del “juego” con el usuario.
-Para despedirnos. ¿Cómo conociste Promsite? ¿Qué opinión te merece?Tengo una buena amiga, Mónica León, que es además una gran diseñadora y que fue premiada en una edición anterior de vuestro concurso. Fue ella quien me habló de las características de Promsite y de su idea de promocionar el trabajo de diseñadores españoles. ¿Qué otra cosa puedo decir más que me parece una idea fantástica? A veces el mundo del diseño es bastante cerrado, tanto por arriba, donde hay cuatro empresas que acumulan buena parte del pastel, como por abajo, donde encuentras muchas trabas a la hora de poder hacer un buen trabajo para pequeños proyectos. Una plataforma como Promsite, que da a conocer el trabajo de otra gente y ayuda a su desarrollo, es un maravilloso ejemplo a seguir y una oportunidad que no se debe desaprovechar.
-Muchas gracias por todo y un saludo!Muchas gracias a vosotros.